San Martín de Tours (315 – 397)

Martín, hijo de un tribuno romano, nació en
Sabaria, en Panonia, hacia el 315. A los quince años ya vestía el uniforme
militar. Se relata que durante un viaje encontró a un mendigo por el camino
quien no tenía siquiera para taparse, y por eso le regaló su manto. A los 18
años recibió el bautismo y abandonó la milicia para seguir a San Hilario de
Poitiers, su maestro. Después de un breve noviciado de vida eremítica en la
Isle Galinaria, Martín fundo dos monasterios: Ligugé, el más antiguo de Europa,
y Marmoutier, que se convertiría en un gran centro de vida religiosa.
Martín, elegido obispo de Tours, se convirtió en
el grande evangelizador de Francia. Había sido, como se dice, soldado sin
quererlo, monje por elección y obispo por deber. En los 27 años de vida
episcopal se ganó el amor entusiasta de los pobres, de los necesitados y de
cuantos sufrían injusticias, pero no era bien visto por los de su clero que
querían vivir tranquilamente.
Murió el 8 de noviembre del 397 en Candes,
durante una visita pastoral. Sus funerales, que tuvieron lugar tres días
después, fueron una verdadera apoteosis.
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