María Magdalena, así, con su nombre completo, aparece en varias escenas evangélicas. Ocupa el primer lugar entre las mujeres que acompañan a Jesús; está presente durante la Pasión y al pie de la cruz con la Madre de Jesús; es la primera a quien se aparece Jesús resucitado aunque no lo reconoce; es enviada a ser apóstol de los apóstoles. Tanto Marcos como Lucas nos informan que Jesús había expulsado de ella «siete demonios». Además aparece como la pecadora anónima que unge los pies de Jesús en casa de Simón el Fariseo.
La historia de María Magdalena es una de las más conmovedoras del Evangelio y también de las más enigmáticas. Se debate si la mujer que relatan varios pasajes del Evangelio es una o tres mujeres:
1- La pecadora que unge los pies del Señor.
2- María Magdalena, la posesa liberada por Jesús, que se integró a las mujeres que le asistían hasta la crucifixión y resurrección.
3- María de Betania, la hermana de Lázaro y Marta.
La liturgia romana, siguiendo la tradición de los Padres Latinos (incluyendo a Gregorio Magno) identifican los tres pasajes del Evangelio como referentes a la misma mujer: María Magdalena. La liturgia griega, siguiendo a los Padres griegos, sin embargo, las reconocen como tres mujeres distintas. La cuestión sigue abierta.
El santoral litúrgico actual celebra a una sola: María Magdalena utilizando las referencias a su encuentro con Jesús resucitado.
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